¿Pandemia o Pantomima?: Hilvanando las pistas del desastre del COVID-19

Samuel A. Urbina B. International Affairs Student M.A. Musical Arts M.D. Student. 

Introducción 

El mundo, nuestro mundo, se encuentra subsumido en lo que podría ser una de las peores hecatombes sistémicas de nuestros tiempos. El COVID-19 (coronavirus) se ha erigido como una epidemia global, una pandemia de proporciones devastadoras para nuestras sociedades en muchos niveles y dimensiones. Noticias desgarradoras nos llegan a las pantallas de nuestros dispositivos, la radio y la televisión son copartícipes de la matriz de opinión desfavorable y desalentadora. ¿Hemos llegado al fin de los tiempos, o quizá hemos llegado al comienzo de “un nuevo tiempo”? 

En el medio de esta crisis global sin precedentes, no han podido faltar los anuncios del fin de los tiempos, de la instauración de un novo ordo seclorum que se viene gestando desde hace mucho más de cinco siglos atrás, desde los ideales iluministas de Adam Weishaupt, los francmasones especulativos, la aristocracia, la nobleza y el “poder detrás del poder”. 

Avistado por primera vez en la provincia de Wuhan, China, el COVID-19 resulta ser una epidemia de coronavirus (una amplia familia de virus) que produce, entre otras patologías, enfermedades respiratorias severas agudas (SARS y MERS, principalmente) con un alto nivel de contagio y propagación, al punto que al cabo de dos meses, la OMS declaró sin titubeos el estado global de alerta ante una nueva pandemia. No tardó el mundo en sufrir los duros embates de las enfermedades derivadas del COVID-19. Italia, Japón, España y más recientemente EE.UU son algunos de los países más afectados por el brote de este agente viral. 

Ahora bien, existen en “suspensión” algunos elementos que valdría la pena hilvanar, a fin de descifrar el sentido subyacente a toda esta situación global. Los jingoístas de la élite global se han caracterizado por presentar de manera burlesca los planes de dominación global en nuestras narices a través de los medios de desinformación masiva, la industria de la distracción (entretenimiento), la politiquería y la ingeniería social-conductual. Estas tácticas han servido para poder permear nuestro subconsciente colectivo y, de alguna manera, hacernos más vulnerables emocionalmente ante este tipo de situaciones. 

A finales del 2019, se aisló un nuevo coronavirus del tracto respiratorio inferior de pacientes en Wuhan, que sufrían de neumonía debido a causas desconocidas (La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo llamó 2019-nCoV, mientras que el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV) ) lo llamaron SARS-CoV-2. Posteriormente se confirmó que el virus es capaz de transmisión de persona a persona. 

Este nuevo coronavirus es muy similar en términos de secuencias del genoma a seis coronavirus descubiertos previamente. Un análisis de su secuencia genética y homología reveló que el nuevo virus tiene muchas similitudes con el SARS-CoV. Este nuevo coronavirus ahora está clasificado como beta-coronavirus. La mayoría de los coronavirus infectan a los animales. Actualmente, se han aislado tres tipos de coronavirus de los humanos: coronavirus humanos 229E, OC43 y coronavirus del SARS (SARS-CoV). Hay 6 tipos de coronavirus previamente conocidos por infectar a los humanos. 229E y NL63 (de alfacoronavirus), OC43 (de betacoronavirus), HKU1, coronavirus del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS-CoV) y coronavirus del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV). 

La gran diferencia en este caso es que, esta “pandemia” tiene rastros y huellas que dejan entrever qué tan evidente nos han presentado sus planes de reducción de la población, al punto que aquello que antes debía ser cifrado y/u ocultado, ahora ya es parte del teatro y la obra. 

Antecedentes, posibles causas e historiografía: una línea “no-casual” de tiempo 

En el año 2003, según datos presentados en el libro de Innere Medizin (2005), muestran en la sección de tratamiento clínico de enfermedades respiratorias, muestran un caso de SARS-CoV-2 en la provincia de Guangdong, extendido a Pekín, Hong Kong y Taiwán con 8000 infectados y 744 muertos. En él, especifican que una de las formas de transmisión es por gotas aerogénicas (aerogene tröpfecheninfektion). Además, la descripción de los síntomas es idéntica al COVID-19: fiebre mayor a 38°, malestar general, dolor en el tórax, etc. 

Mucho tiempo después en el año 2018, Erica Bickerton, Sarah Keep y Paul Britton, registraron a nombre de The Pirbright Institute el Coronavirus bajo el número de patente US 10,130,701 B2. En el resumen de la patente, se dice lo siguiente: 

“La presente invención proporciona un coronavirus vivo y atenuado que comprende un gen replicasa variante que codifica poliproteínas que comprenden una mutación en uno o más de los no estructurales proteína (s) (nsp) – 10, nsp – 14, nsp – 15 o nsp – 16. El coronavirus puede usarse como vacuna para tratar y/o prevenir una enfermedad, como la bronquitis infecciosa, en un sujeto.” 

Un año después de su patentación, el 18 de octubre de 2019, se celebraron paralelamente dos eventos acausales con un fin causal: el Evento 201 (celebrado en la ciudad de New York) y los Juegos Militares Mundiales (celebrado en la provincia de Wuhan). El Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud en asociación con el Foro Económico Mundial y la Fundación Bill y Melinda Gates organizaron el Evento 201, un ejercicio pandémico de alto nivel en Nueva York, NY. El ejercicio “ilustra las áreas en las que serán necesarias alianzas público/privadas durante la respuesta a una pandemia severa para disminuir las consecuencias económicas y sociales a gran escala.” 

El Evento 201 fue un ejercicio de sobremesa pandémico de 3,5 horas que simuló una serie de debates facilitados dramáticos y basados en escenarios, que enfrentan dilemas difíciles y reales asociados con la respuesta a una pandemia hipotética, pero científicamente plausible. 

Quince líderes mundiales de negocios, gobierno y salud pública fueron actores en el ejercicio de simulación que destacó los problemas económicos y de política real no resueltos que podrían resolverse con suficiente voluntad política, inversión financiera y atención ahora y en el futuro. El ejercicio consistió en transmisiones de noticias pregrabadas, sesiones informativas en vivo para el “personal” y debates moderados sobre temas específicos. Estos temas fueron cuidadosamente diseñados en una narrativa convincente que educó a los participantes y al público. 

China inauguró ese mismo 18 de octubre en la noche los Juegos Mundiales Militares 2019 en su metrópoli interior de Wuhan con una ceremonia deslumbrante que mostró la antigua civilización de la nación y una oferta de amistad al mundo. El presidente chino, Xi Jinping, inauguró oficialmente los juegos diciendo: “Ahora declaro inaugurados los Juegos Mundiales Militares 2019”. 

En un estadio en el que se encontraban cerca de 60.000 espectadores en el Centro Deportivo de Wuhan, la ceremonia de inauguración empezó con el desfile de 109 delegaciones en medio de grandes ovaciones. En los nueve días próximos, un número récord de 9.308 soldados, incluyendo a 67 campeones mundiales y olímpicos, compitieron en 27 deportes por 329 medallas, bajo el lema de los juegos de este año “Compartir la amistad, construir la paz”. Aparte de la emoción de los deportes olímpicos más comunes como el fútbol, la natación y el baloncesto, los Juegos Mundiales Militares cuentan con competencias como lanzamiento en paracaídas, pentatlón aeronáutico y militar, ofreciendo a la audiencia una experiencia nueva y emocionante. 

El COVID-19 fue identificado por primera vez el 1 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la China central, cuando se reportó a un grupo de personas con neumonía de causa desconocida, vinculada presuntamente a trabajadores del mercado mayorista de mariscos del sur de China de Wuhan. 

La OMS la reconoció como una “pandemia global” el 11 de marzo de 2020. A fecha de 7 de abril de 2020, se ha informado de más de 1.3 millones de casos de COVID-19 en más de doscientos países y territorios, lo que ha dado como resultado más de 74.000 muertes y más de 270.000 casos de recuperación. En la cima de países con mayor número de infectadas e infectados se encuentra Estados Unidos, seguido por España, Italia, Alemania, Francia y China. 

Hilvanando las pistas de una hecatombe: ¿pandemia o pantomima? 

Para quienes hemos venido investigando las artimañas y estratagemas que se gestan detrás de los centros hegemónicos de poder, no es para nada sorpresivo observar cómo se producen los cambios sistémicos, desde lo más diminuto hasta lo más abstracto, y el COVID-19 no es la excepción. 

Desde hace mucho tiempo, inclusive desde la misma fundación de la carta de “Naciones Unidas”, se mantiene la hipótesis de que el mundo necesita una figura paterna supranacional que pueda mediar entre los países que, entre sí, ostentan conflictos perjudiciales para sí mismos y para el resto del mundo. La época de la segunda posguerra europea nos lo demuestra: el Tratado de San Francisco puso coto a la beligerancia desmedida de una Europa ya devastada por el poder sin mesura, vehiculado por la supervivencia del más apto

Las Naciones Unidas, Bretton Woods, el Sistema Financiero Internacional, y el tan aclamado multilateralismo nacen como consecuencia de la configuración temprana de un “orden mundial” aún prematuro que, bajo la égida de la globalización, arropó ad libitum a las naciones periféricas de otros mundos (segundo y tercero, según las nomenclaturas caducas modernistas de los teóricos políticos), haciendo que paulatinamente se diera por hecho un mundo cuyo horizonte se vió medido por: el crecimiento económico, el “desarrollo”, la modernización y la ciencia como la condición sine qua non de una partición cartesiana y dualista del mundo en: centros-periferias, jerarquías, izquierdas-derechas, progresos-atrasos, etc. 

Dentro de ello nunca faltaron teóricos de la ciencia eurocentrada, aquellos que propugnaban al destete sus teorías del crecimiento económico desmedido. No se escatimó en eludir que las posibles futuras caídas del sistema global podrían deberse a la imposibilidad de sostener un sistema ecocida, rentista, extractivista y segregacionista, sino que, por el contrario, se hacía eco de que serían las grandes concentraciones de población en las metrópolis, los países en vías de desarrollo, el cambio climático antropogénico y el aumento de la densidad demográfica global la receta para el desastre: el fin del sistema capitalista. 

Hoy día, estamos presenciando una hecatombe sistémica que se venía retrasando desde mucho antes del crash financiero del 2008, y cuyo detonante no es más que una “pandemia”. El COVID-19 (coronavirus) desató una desenfrenada caída libre del viejo orden mundial, en dimensiones nunca antes vistas. Sin lugar a dudas, lo anteriormente expuesto sólo es un bosquejo de las aberraciones planificadas por la élite global, aquél porcentaje minúsculo de personas con poder económico, político y social más allá de lo normado que, por alguna razón más obvia que la de poder controlarlo todo, buscan a como dé lugar la concreción de un “nuevo orden” absolutista y autoritario de control total. Ciertamente, aseverar este estamento implica esquematizar las evidencias y/o pistas que nos podrían conducir a su verificación. 

La dialéctica hegeliana (conocida ahora mayormente como el algoritmo “problema-reacción-solución”) ha sido la base fundamental del realismo político y la sugestión de masas desde finales de la Gran Depresión hasta nuestros días. A continuación, veremos cómo este sencillo patrón de sugestión de masas ha logrado conducirnos a la situación global que vivimos hoy por hoy. 

Fase N°1: Creación de un Problema. 

Puede ser un ataque terrorista, una guerra, el desplome de un gobierno, la devaluación de una moneda, una crisis de crédito, el aumento del precio de la comida, la subida de las hipotecas, o cualquier cosa que les permita aplicar su solución para hacer avanzar sus planes ocultos. En el caso del COVID-19, casi todo lo anterior se sucede casi como la caída de una torre de naipes. Sin embargo, generar un caída de estas proporciones requiere un muy bien ensayado sistema de control social: la industria del entretenimiento y la “hipercultura” moderna. 

La religión new age, armas psicotrónicas, programación predictiva, futbol, frecuencias electromagnéticas, la matrix, estelas químicas… Son algunos de los métodos con los que la civilización moderna es hipnotizada por los brujos invisibles en la cima de la pirámide tecnotrónica. ¿Somos parte de un lavado de cerebro masivo que nos lleva a ser una civilización de autómatas consumistas, algo muy conveniente para las grandes empresas y conglomerados que crean productos innecesarios y controlan y explotan los recursos del planeta? ¿O esto es solamente la naturaleza de ser, por definición, seres hiperculturales, inmersos en un contexto tecno capitalista, influidos por nuestro alrededor, seres tanto miméticos como meméticos en un mar de información sin que nadie manipule las “olas”? 

La publicidad y la propaganda son justamente las armas que tiene el sistema-mundo dominante –capitalista, consumista y muchas veces fascista- de perpetuarse reforzandose en la mente de los habitantes del planeta de una forma inconsciente. El padre del marketing, Edward Bernays, escribió en su libro titulado “Propaganda: Cómo manipular la opinión en democracia” (1928): “[…] la propaganda es el brazo ejecutivo del gobierno invisible”

El gurú Edward Bernays llama a la propaganda, ese sinónimo de publicidad satanizado por los Nazis la ingeniería del consentimiento, y nos dice: “Si entendemos el mecanismo y los motivos de la mente grupal, entonces ¿no es posible controlar y regimentar a las masas, según nuestra propia voluntad o sin que ellos lo sepan? La reciente práctica de la propaganda ha probado que es posible”. Bernays, sobrino de Freud, combina la teoría del inconsciente de su ilustre tío con el condicionamiento de Pavlov, ligando los deseos al inconsciente para condicionar respuestas. 

Otra de las formas en las que opera la propaganda es sin duda a través de los medios de comunicación, particularmente a través del entretenimiento y del periodismo. Uno de los intelectuales más respetados de Estados Unidos fue Walter Lippman, quien creía que la sociedad debía de ser gobernada por “una clase especializada cuyos intereses iban más allá de la localidad”

La programación predictiva es una de las más interesantes y controversiales formas de control mental, en la que las películas y los programas de TV operan como magia electrónica o auto profecías. Según esta teoría los medios son usados para condicionar a las masas sobre cambios sociales planeados por nuestros líderes, para que cuando estos cambios se implementen sean recibidos como “una progresión natural” dentro del zurcido invisible del espacio mediático en el que estamos inmersos y de esta forma se disminuya la oposición a estos cambios. 

La idea es que de esta forma se propaga una infalible ilusión de que así será el mundo y así nosotros lo creamos, más allá de que esto fuera a suceder o no. La incepción de una idea hipercultural dominante. Un programa de TV hoy en día puede ser la sustancia de una profecía. 

Entre la programación predictiva, por ejemplo, se citan ejemplos de cómo el transhumanismo –la fusión entre las máquinas y los hombres- está siendo preprogramada en los medios con películas de ciencia ficción como Terminator y en la música con la conspicua estética transhumanista de artistas como Beyoncé y los Black Eye Peas que hacen a los robots sexies. 

Otra de las supuestas agendas de programación predictiva es la que tiene que ver con la preparación del terreno para la existencia de los extraterrestres o el anuncio de que ya están aquí. Este anuncio podría ser una fabricación para crear una nueva religión (tal como lo propugna el histriónico Bad Bunny), pánico, idolatría u otro tipo de estados mentales favorables para el control mental, según sugieren algunas personas como el fallecido William Cooper. Estaríamos viendo un arsenal de películas de extraterrestres para que posiblemente cuando se decida orquestar “un evento extraterrestre” lo aceptemos como algo natural. 

“Hollywood es la varita mágica (“holly” es un árbol, y “holy” sagrado) que ha sido usada para hechizar al público sin su sospecha. Cosas o ideas que de otra forma serían consideradas bizarras, vulgares, indeseables o imposibles son implantadas en estas películas en regiones de fantasía. Cuando el espectador ve estas películas su mente está abierta a la sugestión y el proceso de condicionamiento empieza. Estas mismas películas, que son diseñadas para programar a la persona promedio, pueden darle al espectador atento un mejor entendimiento de los pormenores de la agenda mundial”, dice Alan Watts. 

Así como las anteriores, la pandemia actual tiene sus antecedentes de programación predictiva en la pantalla grande. Películas como “Contagio”, “Pandemia”, “Virus”, Los Simpson, entre otras películas y series nos dan una clara evidencia de cuán expuestos estamos a la sugestión por parte del mainstream media. Ahora, si vemos el problema del COVID-19 como un resultado de una pre-programación, ¿cuál es entonces el real objetivo? 

La hiperculturalidad es una innovadora forma de percibir y entender el fenómeno de la cultura en el telón de fondo de la globalización, del evolutivo poder simbólico del dinero y de las transformaciones espaciales, temporales, mentales y de la vida cotidiana que han tenido lugar con el advenimiento de las nuevas tecnologías. Su entrada en vigor en el pensamiento occidental, de la mano del destacado filósofo Byung-Chul Han, por medio de su ensayo titulado Hiperculturalidad. 

Cultura y globalización (Herder, 2018), reviste también de un nuevo sentido la idea de la identidad. Lo que fue auténtico, singular, único, homogéneo es ahora múltiple, plural, polisémico, multiforme y multicromatico. El texto es ahora hipertexto. La página es ahora pantalla. El yo es ahora una multiplicidad de espejos y de ventanas al ser, incluyendo el segundo yo del ciberespacio. La cultura ya no se reduce a su propia evolución como multiculturalidad, transculturización o interculturalidad. 

La hiperculturalidad, en cambio, que se nutre de la ciberculturalidad, elimina lo fáctico (“desfactifización”) y evidente de las culturas, deshace sus costuras históricas, sus limitaciones de raigambre antropológica y sus hendiduras existenciales para, mediante un proceso de disolución y reconstitución, colocarnos ante la hiperculturalidad como yuxtaposición, simultaneidad y disyunción inclusiva de las culturas en la modernidad tardía. 

No se trata de provocar un sinsentido, sino más bien, de colocarnos a la altura o la hondura del nuevo sentido de nuestro mundo y de una nueva acepción de la libertad. No son ya los límites o códigos de sangre y suelo, sino los enlaces y las conexiones simultáneas e instantáneas los que van a organizar el hiperespacio de las culturas. 

La hiperculturalidad crea las condiciones para una identidad que antes entendimos como algo dado y heredado -pero que con Bauman pasamos a asumir como una tarea o un proceso que se reinician constantemente y durante toda la vida-, y que ahora, en el ámbito de la hipercultura, debe ser armada. La caída del horizonte, en cuanto que pérdida de las perspectivas de pensamiento, identidad y vida, junto a la fragmentación, puntualización y pluralización del tiempo y el espacio son síntomas del presente. Este hecho contribuye a que los ejes y referentes que antes operaron como dadores de sentido, ahora desaparezcan. 

El tiempo actual, distinto al pasado, no está provisto de la facultad de dar sentido o de prever un horizonte. Es un tiempo que, más que de aceleración, padece de atolondramiento y dispersión, sin totalidad vinculante. Así es como el ser queda hoy disperso en un hiperespacio de posibilidades y acontecimientos que, en vez de gravitar solo dan tumbos, dejando como estela existencial un doloroso vacío identitario. Aunque parezca paradójico, no obstante, este fenómeno da apertura a lo que Han llama una nueva práctica de la libertad. 

La hiperculturalidad no es sinónimo de masa cultural uniforme, acumulada o aditiva sin más, única, monocromática; tampoco de grande o monumental cultura. Por el contrario, genera una profunda individualización. De ahí que, siguiendo las propias inclinaciones o preferencias, el individuo actual pueda armar, aun sea solo por breve tiempo, su identidad, tomando como base el fondo hipercultural de formas y prácticas de vida que conozca. 

La hiperculturalidad crea las bases para una nueva práctica de la libertad, que a su vez es activada por un sujeto que ha armado, para su propia individualización y precariamente, una identidad múltiple y volátil. ¿Por qué el COVID-19 guarda relación con todo esto…? 

La adopción de leyes autoritarias para el control de la población resulta plausible en un escenario como este, donde el sujeto hipercultural aislado (pero interconectado en el ciberespacio) buscando su propio sentido, cede ante la idea totalizante de erradicar su identidad cultural (y con ella, la personal) en función de adoptar una genuflexa identidad en hipertexto, amalgamada con otras identidades que se asumen como parte de un todo que los cohesiona dentro de sí. 

Siguiendo con el patrón dialéctico hegeliano de problema-reacción-solución a escala global, el núcleo del elitismo mundial ha logrado poner en práctica un simulacro de coordinación global unitaria en medio de una crisis, y bajo el océano de información actual, han operado colectivamente en la inoculación de la “responsabilidad mundial” en la solución de esta situación. ¿Podría ser posible que los escenarios catastróficos en los actuales centros epidémicos globales sean hoy objeto de prácticas destinadas a probar el nivel de adaptabilidad de la población a las medidas autoritarias locales, nacionales y supranacionales de mayor impacto? 

Fase N°2: Reacción Bio-Psico-Social 

Puede ser de miedo o coraje en la gente, para que exija una solución a ese problema. Una vez que han creado el problema en secreto, cuentan a la gente la historia oficial inventada, a través de los medios de “comunicación” de masas, con su versión del problema que quieren que el público se crea. Por ejemplo, que Bin Laden planeó el ataque a las Torres Gemelas, que Lee Harvey Oswald mató a Kennedy, así sucesivamente. En este caso, es un murciélago, un mercado y mucha xenofobia que, si se hiciera una investigación seria sobre esa noticia falsa, fácilmente se descubriría que todo es una mentira. 

Hasta ahora podemos aseverar varias cosas: existen métodos que moldean la consciencia colectiva de los pueblos a discreción de los grandes líderes tras bambalinas; han logrado generar un problema “global” gracias a los métodos de ingeniería social (por lo general, diseñados en laboratorios e institutos especiales como The Tavistock Institute of Human Relations, la CIA, KGB, M16, etc.) 

¿Cuál es la reacción esperada de los pueblos del mundo ante un cataclismo biológico sin precedentes? Podríamos medirla en tres aspectos: biológica, psicológica y social. En la primera reacción, la biológica, se espera que la pandemia afecte los mecanismos homeostáticos del cuerpo humano, generando una respuesta en sus mecanismos de defensa gracias a la inmunidad genética y adaptativa. 

Al principio de la pandemia, se diagnosticaron 200 casos en el mercado de comida marina de Wuhan, de los cuales 7 fueron objetos de prueba clínica para la detección de esta neumonía pandémica. El proceso de detección fue el test PCR-RT, siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa por Replicación de ARN’, es una prueba de diagnóstico que permite detectar un fragmento del material genético de un patógeno, en este caso, el COVID-19. 

En la pandemia de coronavirus, como en tantas otras crisis de salud pública relacionadas con enfermedades infecciosas, se está utilizando para determinar si una persona está infectada o no con coronavirus. A esta herramienta se están sumando en los últimos días los test de diagnóstico rápido, más sencillos y rápidos. Ahora la pregunta medular, ¿puede ser que la prueba de despistaje rápido PCR-RT mida el material genético de otra cosa diferente? 

Esta hipótesis está sustentada por estos ensayos clínicos, los cuales han sido publicados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. El 15 de septiembre de 2003, William A. Wells publicó un ensayo llamado “¿Cuándo es un virus un exosoma?”, en donde

1 Actual consejero técnico de la USAID. Ex consejero de organismos ONU como: UNICEF, OMS, amFAR, UNPFA. Ex editor de prensa de la Universidad Rockefeller. 

sugiere que los retrovirus han secuestrado un sistema de comunicación intercelular tanto para su biogénesis como para su propagación. El concepto, descrito por Stephen Gould, Amy Booth y James Hildreth (Universidad Johns Hopkins, Baltimore, MD) tiene implicaciones para el tratamiento del VIH y las estrategias de inmunización, y puede explicar por qué ocurre el rechazo de tejidos en humanos. 

Hildreth estaba mirando las proteínas humanas que el VIH adquiere durante su biogénesis, y notó que las proteínas lisosómicas estaban en la mezcla. Esto se relaciona con los hallazgos recientes en esta y otras revistas de que el VIH está empaquetado en endosomas tardíos (para revisión, ver Amara y Littmann, 2003). 

En las células no infectadas, este compartimento endosómico se invagina para formar pequeñas vesículas internas. La bolsa de vesículas, o cuerpo multivesicular, puede fusionarse con la membrana plasmática para liberar estas vesículas, llamadas exosomas, que luego viajan a otras células para transmitir mensajes. En el sistema inmune, los exosomas transfieren proteínas MHC cargadas de péptidos a células no infectadas, y también actúan como versiones en miniatura de células presentadoras de antígeno. 

Hildrethpropone que “el virus es completamente un exosoma en todos los sentidos de la palabra“. Otros han encontrado que las partículas de VIH contienen MHC, pero según la hipótesis del exosoma también pueden contener proteínas que los exosomas usan para fusionarse con las células objetivo y evitar el ataque del complemento. Como señala Gould, un exosoma es un vector perfecto para el VIH, porque un exosoma “no son solo proteínas en una vesícula, es algo que está destinado al tráfico”. 

La idea puede explicar cómo el VIH infecta a las células que carecen de receptores para su proteína gp120 de superficie y evita respuestas inmunes robustas dirigidas por virus. “Incluso si uno bloquea completamente la vía de entrada relacionada con gp120, el VIH tendrá este segundo medio, aunque menos eficiente, de ingresar a las células”, dice Hildreth. 

Para bloquear toda entrada, sugiere Hildreth, quizás el MHC debería ser el objetivo. Aloinmunización: la inmunización con una amplia gama de MHC y otras variantes de proteínas (por ejemplo, mediante la inyección de leucocitos muertos) podría permitir que un individuo recién infectado realice un ataque rápido contra el VIH entrante, que está lleno de MHC extraño. Gould incluso sugiere, “esta es la razón por la que tenemos respuestas de rechazo de tejidos: [evolucionaron] para protegernos de los retrovirus”. Señala que la aloinmunidad es anterior y, por lo tanto, no podría haber surgido de la inmunidad adaptativa. 

La idea más extrema de la xenoinmunización funciona en los monos, que pueden rechazar el VIS producido en células humanas. Y para Thomas Lehner (Guy’s Hospital, Londres, Reino Unido), que ha estado impulsando la idea durante varios años, la aloinmunización “es mucho mejor que cualquier cosa que tengamos en este momento”. 

Pero ha languidecido desde el experimento del mono, quizás basado en el temor de que evitaría trasplantes posteriores, causaría rechazo durante los embarazos y no podría atrapar un puñado de partículas de VIH antes de que se repliquen y, por lo tanto, incorporen auto-MHC. 

Mark Feinberg (Universidad de Emory, Atlanta, GA) advierte, “para una vacuna protectora, el entorno regulatorio es extremadamente conservador, porque se trata de personas sanas”. Incluso si preocupaciones como el trasplante son de poca importancia en el mundo en desarrollo, una vacuna desarrollada en el mundo industrializado tendrá que seguir los estrictos estándares de organismos como la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA). Desafortunadamente, dice Feinberg, “la FDA se dispara en una dirección y la epidemia se dispara en otra”. 

Además del anterior, existen un par de ensayos clínicos más concluyentes. El primero es llamado Biogénesis de exosomas y función biológica en respuesta a infecciones virales (2018) publicado en The Open Virology Journal por los investigadores Brennetta J. Crenshaw, Linlin Gu , Brian Sims, y Qiana L. Matthews, sugiere lo siguiente: 

“Los exosomas son vesículas extracelulares que se originan como vesículas intraluminales durante el proceso de formación multivesicular del cuerpo. Los exosomas median la transferencia intercelular de proteínas funcionales, lípidos y ARN. La investigación sobre la formación y el papel de los exosomas en las infecciones virales aún se está dilucidando. Los exosomas y varios virus comparten características estructurales y moleculares similares […] 

[…] se ha documentado que el secuestro viral explota la vía exosómica e imita el tráfico de proteínas celulares. Los exosomas liberados de las células infectadas por virus contienen una variedad de factores virales y celulares del huésped que pueden modificar las respuestas de las células receptoras. Estudios recientes han demostrado que los exosomas son componentes cruciales en la patogénesis de la infección por virus. Los exosomas también permiten que el huésped produzca inmunidad efectiva contra los patógenos activando mecanismos antivirales y transportando factores antivirales entre las células adyacentes.” 

El segundo ensayo llamado Los Exosomas y su papel en las infecciones virales (2017) concluye lo siguiente: “El estudio de los exosomas virales ha demostrado que la transferencia de factores virales y celulares en los exosomas permite la manipulación de las células vecinas no afectadas. La comunicación mediada por microvesículas permite que el virus responda y controle el microambiente celular. Varios informes sugieren que los virus utilizan la vía de vesiculación celular para el brote / ensamblaje del virus, la evasión inmune y la comunicación intercelular. Comprender el papel de los exosomas en las interacciones 

viral-huésped puede abrir nuevas vías para comprender los mecanismos de la enfermedad y las futuras intervenciones diagnósticas y terapéuticas.” 

Ahora sabemos que: 1) los exosomas desempeñan un papel central en varios procesos biológicos importantes, como la comunicación celular, la transferencia intercelular de moléculas bioactivas y la modulación inmune. 2) Los avances recientes en el campo han demostrado que varios virus animales pueden explotar la vía exosómica al incorporar factores celulares o virales específicos dentro de los exosomas, para modular el microambiente celular e influir en los procesos posteriores, como la inmunidad del huésped y la propagación del virus. 

La importancia de la PCR es tal que su uso es muy común en los laboratorios de microbiología de los Hospitales, Centros de Investigación y Universidades. Se basa en las características de estabilidad al calor de una enzima polimerasa, cuyo hallazgo y posterior aplicación mereció el Premio Nobel de Medicina, concedido a Kari Mullis y Michael Smith en 1993. 

Mediante la PCR se localiza y amplifica un fragmento de material genético que en el caso del coronavirus es una molécula de ARN. Si, tras el análisis en un laboratorio de microbiología de una muestra respiratoria de una persona sospechosa de estar infectada, la prueba detecta ARN del virus, el resultado es positivo y se confirma que esa persona está infectada por el SARS-CoV-2. Si la técnica de PCR no detecta el material genético del virus, la persona no estaría infectada; cuando hay una sospecha clínica importante se debe realizar otra prueba para asegurar que el paciente no está infectado por el virus. 

El problema está en que la prueba no detecta un “virus”, sino que por el contrario, detecta una secuencia de ARN que puede ser encontrada libremente en el cuerpo humano, debido a que los exosomas contienen una importante carga de ARN dentro de sí. 

Además, varios ensayos clínicos han demostrado la semejanza de la estructura del SARS-CoV-2 con los exosomas de una célula normal, al punto de coincidir en los siguientes puntos: a) poseen un tamaño similar de aprox 0-500μm, b) ambos poseen como receptor la Angiotensina Convertasa 2 (ACE-2), una proteína encargada de regular la homeostasis del sistema cardiovascular, la cual ha sido probada como la “llave” que permite al SARS-CoV-2 entrar al citoplasma celular, c) ambos contienen material genético en forma de ARN. 

Éstas moléculas de ARN pueden ser encontradas en múltiples partes del cuerpo humano, por lo que surge la pregunta, ¿si el test PCR-RT identifica secuencias de ARN similares a las encontradas en exosomas, y éstos últimos son producidos en grandes cantidades en el cuerpo humano debido a múltiples factores, es posible que el test para COVID-19 sea un test para medir concentraciones exosómicas en una región corporal específica? 

Aún más, el COVID-19 jamás ha sido aislado o purificado para secuenciar su material genético. El PCR-RT que se usa para determinar los casos secuencia el genoma del SARS-CoV-2, pero no el COVID-19. En pocas palabras, no se cumple el gold standard. Los valores utilizados a la hora de determinar un gold standard son frecuentemente las variables estadísticas de sensibilidad y especificidad. La primera hace referencia a la capacidad que tiene un test para detectar con certeza un caso positivo y la segunda a la capacidad de este para detectar un negativo con seguridad. Cuando un test tiene sensibilidad baja, esté arrojará un falso negativo con más frecuencia; mientras que si la especificidad es baja, a menudo se darán falsos positivos. Ambos valores se expresan en porcentaje. En ocasiones, una prueba determinada es incapaz de producir una sensibilidad y especificidad altas simultáneamente. 

En ese caso, el gold standard estará compuesto de una combinación o cluster de varias pruebas que, individualmente, no puedan proporcionar altos porcentajes para ambas variables. Un ejemplo de esto ocurre en la evaluación de la espondilitis anquilosante, donde no existe un gold standard individual sino que su diagnóstico es alcanzado mediante la realización de diversas pruebas y la correlación de los síntomas con una serie de hallazgos radiológicos. 

La evaluación de la capacidad de diagnóstico de un test se realiza a través de estudios de investigación específicos. En la práctica se emplean frecuentemente ensayos clínicos aleatorizados con carácter comparativo que, posteriormente, son compilados y evaluados en meta-análisis y revisiones sistemáticas. Cuando surge un test nuevo y se pretende evaluar para su utilización en práctica, su fiabilidad se compara con el gold standard existente para una determinada enfermedad. 

De ser así, podríamos decir que al menos el 80% de casos “confirmados” están sujetos a ser falsos positivos. Los investigadores señalan que entre cinco y 40 casos de cada 1.000 contagios de coronavirus serán fatales, con una aproximación más precisa de nueve casos de cada 1.000. Es decir, el 1%. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) es más clara: señala que dentro de China, donde se originó el virus covid-19, la tasa de mortalidad está entre el 2% y el 4%, pero fuera del país asiático la tasa se reduce al 0,7%. Aunque ese porcentaje depende de muchos factores, como la edad, el sexo y la condición física en que se encuentre el paciente. 

En el primer gran análisis que se ha hecho de la enfermedad en China, la tasa de mortalidad fue diez veces mayor en los adultos mayores que entre pacientes de mediana edad. Y fue mucho más bajas en personas menores de 30 años: unos ocho muertos entre 4.500 casos. 

Ahora bien, la reacción psicológica y social de esta pandemia es altamente identificable: aislamiento social por temor al contagio. De esta forma, y aseverando que la exposición 

social puede ocasionar un alto ratio de contagio, se hace plausible la idea de que la “cuarentena” sea la opción más viable para poder sobrellevar las consecuencias más inmediatas del “virus”, además de la alta tasa de enfermos por patologías otras que, dada la focalización global en “erradicar la pandemia” existen millones de personas cuyos tratamientos han sido coptados, y cuyas muertes podrían ser provocadas por ello. 

Otro dato importante: de acuerdo a varios de los informes de los médicos que luchan contra el coronavirus, el problema es que los jóvenes, precisamente porque son menos propensos a desarrollar síntomas más severos de la enfermedad, se exponen a más riesgos y, como un resultado, llegan a ocupar camas que podrían ser asignadas a personas que las necesitan más que ellos. 

Una de las razones para la baja tasa de mortalidad entre los más jóvenes es que su sistema inmunológico es más fuerte, lo que ayuda a combatir el virus y recuperarse de la enfermedad. El riesgo de muerte por covid-19 entre los menores de 50 años, especialmente los jóvenes de hasta 30 años, se considera bastante bajo. 

Fase N°3: Un paquete de “soluciones” a escala planetaria 

Considerando dos posibles hipótesis hasta ahora: a) los contagios de COVID-19 son debidos a una respuesta autoinmune del cuerpo a un patógeno extraño provocado por el test de despistaje rápido y el LBA (lavado broncoalveolar) usado para testear pacientes con Cáncer de pulmón , cuya inserción en el cuerpo puede provocar una respuesta que hace excretar, por homeostasis, altas cantidades de exosomas (similares al presunto virus), las cuales pueden provocar Síndrome de Activación Macrofágica y Síndrome Antifosfolípido, posteriormente desencadenando lo que se conoce como “tormenta de citoquina”, b) las radiaciones electromagnéticas provocadas por la alta transmisión de EMF (campos electromagnéticos no-ionizantes) afectan a los organismos vivos a niveles muy por debajo de la mayoría de las directrices internacionales y nacionales. En este último caso, los efectos incluyen un mayor riesgo de cáncer, estrés celular, aumento de radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos e impactos negativos sobre el bienestar general en humanos. 

Hasta ahora, valiéndonos de estas hipótesis, podemos empezar a analizar geopolíticamente cuáles serían las grandes y mayores soluciones adoptadas por la gran parte de países afectados, cuyo espectro de acción vendría mediado por la instauración de un “nuevo orden”, a saber que la crisis global producida por dicha “pandemia” ha provocado una ruptura de base en las relaciones sociales, económicas, políticas e incluso interpersonales a escala planetaria. A continuación, escenarios posibles amidst pandemia. 

1. ONU, ODS 2030, Agenda 21 y el Cambio Climático 

Recordarán algunos de ustedes que la Agenda 21 de la ONU es un plan exhaustivo que habrá de ser adoptado universal, nacional y localmente por organizaciones del Sistema de Naciones Unidas, Gobiernos y grupos principales de cada zona en la cual el ser humano influya en el medio ambiente. Para ello, se tomó como referencia lo expuesto en los siguientes documentos: 

A. “Los límites del crecimiento: informe del Club de Roma sobre el predicamento de la 

Humanidad” B. “Evaluación de la Biodiversidad de la ONU sobre Desarrollo Humano de Población” C. “5° Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el 

Cambio Climático” 

Este es el antecedente a los Objetivos del Milenio y a los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU. Desde otrora, el sistema-mundo capitalista ha hecho sumo énfasis en imputar los cambios macro-climáticos a las emisiones antropogénicas (es decir, emisiones humanas) de gases de efecto invernadero, con el objetivo de presentar sucintamente la reducción de población como solución al cambio climático. 

Es por ello que, en medio de tanto caos global provocado por este virus, han hecho hincapié en la disminución de la polución en las zonas afectadas (las cuales se destacan por su gran cantidad de población). 

Hace unos años, la cadena de TV por suscripción “Netflix” publicó una nueva película de sci-fi llamada “¿Qué le pasó a Lunes”?, en donde narran un futuro distópico datado en el año gregoriano 2073, donde los habitantes de la Tierra se encuentran subsumidos en un régimen autoritario mundial con regulaciones políticamente estrictas sobre un hijo único. Al principio del film, no bastan los mensajes enunciativos sobre una “crisis global” que conlleva a la muerte de más de la mitad de la población por motivos climáticos, guerreristas y políticos. Y ahora, ¿qué tiene que ver esto con la ONU? 

Una de las protagonistas del film, quien hace el papel de la Dra. Caymann (ergo, Cristina Figueres) es la secretaria general de un órgano supranacional (ONU), quienes han alegado que la crisis sistémica mundial se debe a la sobrepoblación, además de colocar a la “Región de las Américas” como una zona de desastre ecológico (léase, los incendios del Amazonas y los grandes negocios lucrativos de la minería legal e ilegal). Incluso dicen en el film que, debido a la gran escasez de alimentos, la UE (Unión Europea) le “entregó el futuro a las manos de la ciencia” para generar un plan global de alimentación con cepas genéticamente modificadas (léase, transgénicos, Monsanto, y cualquier otro sinónimo). 

La conjunción entre la realidad y la ficción se vuelve una amalgama de incertidumbre frente a lo que parece ser el comienzo de una reestructuración global de dimensiones preocupantes. El “ojo que todo lo ve”, característico de la semiótica que usan los jingoístas para hacerse notar, está en el logotipo del ODS n°13: el del cambio climático, problema que como mencioné anteriormente, según la ONU, tiene su origen la contaminación que producen las grandes concentraciones de personas en un área determinada, sin tomar en consideración la polución altamente contaminante de las grandes empresas petroleras, mineras y demás conexas dentro del sistema rento-extractivista. 

En suma, el cambio climático como eje transversal de la adopción global de los ODS 2030 (anteriormente los ODM 2000) hace posible la licitación para poder, en el nombre del bienestar climático, poder incidir supranacionalmente en las leyes de los Estados-nación que firman acuerdos como el Protocolo de Kyoto, el Acuerdo de París, el Programa de Acción de Bali, etcétera, a fin de aplicar marcos legales cónsonos con la “adaptación y mitigación”. 

Es decir, utilizan la crisis climática provocada por el sistema capitalista a fin de justificar la dominación local por leyes supranacionales debido a presunta incidencia que tienen la sobrepoblación, las grandes emisiones de gases de efecto invernadero antropogénicas (humanas) en el clima. Por lo tanto, una “pandemia” sería lo más conveniente para eliminar población sin que exista un responsable directo. 

En la medida en que el Objetivo 13 de Desarrollo Sostenible se refiere a la Acción Climática, cabe señalar que en 2009 la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) estableció un régimen climático internacional no electo con autoridad para dictar el uso de la tierra, reubicar los “asentamientos humanos” e intervenir directamente en los asuntos financieros, económicos, de salud, educación, impuestos y medio ambiente de todas las naciones que firmaron el tratado. 

Uno debe preguntarse, ¿por qué se han gastado más de 100.000 millones de dólares en la promoción del actual modelo del calentamiento global, sin embargo, casi ninguna discusión está dedicada a los agentes naturales forzantes tales como la radiación solar y cósmica, los volcanes, las nubes, el vapor de agua y los grandes mínimos solares, a pesar de que está bien documentado en la bibliografía científica que tienen un impacto significativo en el clima? ¿O por qué se siguen financiando las cumbres climáticas con dinero fiduciario de los mayores contaminantes, sin tomar en consideración el severo impacto que tienen en el clima, la biodiversidad y el ambiente? ¿No existen proyectos de viabilidad y factibilidad de fuentes otras de generación de energía, o no convienen? 

Tampoco se han comprometido fondos para difundir información sobre la guerra militar contra el clima u otros proyectos de geoingeniería de larga data y sus efectos en el clima. Sin embargo, al menos cinco defensores de la geoingeniería de la radiación solar fueron 

coautores de la sección que cubre los chemtrails (Estelas de Condensación Atmosférica) en el informe del IPCC de 2007. 

Además, la gran mayoría, por una profunda preocupación por el planeta, es neutralizada efectivamente por la jerga, las palabras de moda y los eslóganes con definiciones deliberadamente oscuras, todos los cuales son ideados por las mejores empresas de relaciones públicas que el dinero puede comprar. 

Hay 17 objetivos oficiales de desarrollo sostenible (ODS o SDG por sus siglas en inglés) para la nueva Agenda 2030 que fue adoptada universalmente por las naciones de todo el mundo en la reunión plenaria de las Naciones Unidas en Nueva York el 25 de septiembre de 2015. Estos SDG no sustituyen al Programa o Agenda 21. La Agenda 2030 dice claramente: “Reafirmamos todos los principios de la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, incluyendo, entre otros, el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas”. 

Un breve artículo, titulado “Traducción de la Agenda 2030: Cómo leer los nuevos objetivos de desarrollo sostenible de la ONU”, revela algunas de las consecuencias reales de la Agenda: Para empezar, el ODS 1, como se indica, poner fin a la pobreza en todas sus formas en todas partes, se traduce en: Bancos centralizados, FMI, Banco Mundial y FED para controlar todas las finanzas, seguidamente el ODS 2, como se indica, acabar con el hambre, lograr la seguridad alimentaria y una mejor nutrición y promover la agricultura sostenible, puede ser leído como los organismos modificados genéticamente [OMG, Monsanto], y así sucesivamente con los objetivos restantes. 

El Programa 21 se centra en el objetivo de eliminar el consumo de carne y utilizar los pastos para cultivar trigo, maíz y soja (todos transgénicos) para el consumo humano. Para que se cumpla, se dice en interminables campañas de propaganda que la carne es peligrosa y que el estilo de vida vegetariano es la única alternativa saludable. […] El “ganado de pastoreo” está clasificado como “insostenible” en el Informe de Evaluación de la Biodiversidad Mundial de las Naciones Unidas. 

En el mismo documento, la agricultura y la propiedad privada se consideran “insostenibles”. Todas las infracciones a la propiedad privada y a los derechos del agua que hemos visto provienen directamente de los programas de Desarrollo Sostenible. Vienen en una amplia variedad de nombres para despistar a la gente, tales como Planificación Integral, Gestión del Crecimiento, Crecimiento Inteligente, y así sucesivamente. 

La implementación de la Agenda 21 por parte de los gobiernos locales fue preparada por el ICLEI (Consejo Internacional de Iniciativas Ambientales Locales, por sus siglas en inglés) para el Foro Río del Consejo de la Tierra, celebrado del 13 al 19 de abril de 1997 en Río de Janeiro, Brasil, para el 5o período de sesiones de la Comisión de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible y para la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Cumbre de la Tierra. De ahí surgió la Guía de Planificación de la Agenda 21 Local, elaborada por el ICLEI y las Naciones Unidas. 

Las “ciudades resilientes” son parte de ICLEI. Según su sitio web, la organización fue fundada en 2010 por el ICLEI (ahora conocido como Gobiernos Locales por la Sostenibilidad), el Consejo Mundial de Alcaldes sobre el Cambio Climático y la Ciudad de Bonn, Alemania, que también está afiliada. Las “ciudades resilientes” se presentan como el primer foro sobre las ciudades y la adaptación al cambio climático. En 2012, las “ciudades resistentes” cambiaron su nombre por el de Foro Mundial sobre Resiliencia y Adaptación Urbana. 

Ya hasta ahora ha quedado claro que: 1) la Agenda 21, y las posteriores agendas desarrollistas han sido permeadas y viciadas para perseguir objetivos de dominación en todos los micro y macro niveles. 2) El crecimiento inteligente y las ciudades inteligentes también forman parte del plan de “sostenibilidad” que encubre una gran estratagema de control social voluntario, como solución a las hecatombes globales (como el COVID-19), como lo demuestran sus objetivos aparentemente nobles. 

El explosivo despliegue mundial de las redes 5G hace que las ciudades inteligentes sean una realidad, a pesar de los riesgos para la salud conocidos y significativos asociados trastornos fisiopatológicos y enfermedades conexas producto de las radiaciones. Para septiembre de 2018, gracias a un dictamen del FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) y al cabildeo de los transportistas, veinte estados de EE.UU., aparentemente al amparo de la noche, ya habían aprobado una legislación para despojar a sus ciudades del poder de regular los despliegues de la 5G. 

El veredicto del FCC en particular ha provocado un considerable retroceso, porque no sólo obligará a los contribuyentes del FCC a subsidiar el acceso de la industria a la infraestructura de propiedad pública, sino que, como declaró el pasado director de información de la ciudad de Nueva York, Samir Saini: “El FCC está amenazando el derecho del público a controlar la propiedad pública, y docenas de ciudades, estados y pueblos desde la ciudad de Nueva York hasta Lincoln, Nebraska, hasta Anchorage, Alaska, están listos para defender ese derecho en nombre de nuestros residentes y contribuyentes”. 

Además de todo esto, ahora nos encontramos con que el “tsunami” de la recogida de datos habilitados por la 5G podría consumir una quinta parte de la electricidad mundial en 2025. Como la mayoría sabe, el viento y la energía solar (que también tienen importantes problemas ambientales y de uso de la tierra) no lo reducirán, y especialmente con la 5G. No han sido ya pocos los estudios publicados por diferentes revistas científicas como Researchgate, Academia.edu, entre otros, los que denuncian fervientemente los peligros inherentes a la implementación de este nuevo tipo de frecuencias electromagnéticas de alta frecuencia, que van desde afecciones a la salud humana en general, hasta incremento de especies muertas en radios de 20km por la emisión de las antenas. 

Más recientemente, el presidente Trump promulgó el 11 de marzo un par de proyectos de ley diseñados para impulsar las redes inalámbricas y de banda ancha : la Ley de Seguridad 5G y más allá y la Ley de Precisión y Disponibilidad Tecnológica de Implementación de Banda Ancha. El primero requiere que el presidente desarrolle una estrategia para asegurar y proteger la tecnología 5G , mientras que el segundo está destinado a mejorar la precisión de los mapas que detallan dónde está la banda ancha y dónde no está disponible en los EE. UU. 

Según la Ley 5G, el presidente debe consultar con la Comisión Federal de Comunicaciones, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Defensa y otras agencias y presentar al Congreso un plan para implementar 5G seguro, tanto dentro como fuera de los EE. UU., dentro de los 180 días. 

Como muestra de los planes de la Agenda 21 adaptados a las ciudades de América del Norte, está la Asociación de Planificación Regional es América 2050, que se centra en la planificación para el surgimiento de megarregiones, o áreas urbanas de alta densidad, junto con el desarrollo de infraestructura, con el objetivo de “dar forma al plan de inversión en infraestructura y proporcionar liderazgo en una amplia gama de cuestiones de transporte, sostenibilidad y desarrollo económico que afectan el crecimiento de Estados Unidos en el siglo XXI”. 

Esta, sin duda alguna, es una arista fundamental en la consecución de gobiernos locales que, posteriormente, vendrían a ser las futuras ciudades-Estado que erradicarían nuestras soberanías, nuestras fronteras y, por último, nuestras identidades culturales fundiéndose en la aberración hipecultural de la Modernidad como proyecto secular civilizatorio. 

Por primera vez en la historia de la humanidad, el porcentaje de la población mundial que vive en aglomeraciones urbanas superó en 2007-2008 al de la población que vive en zonas rurales. Actualmente, más de 3.300 millones de personas viven en ciudades, de las cuales más de 500 millones lo hacen en megalópolis de más de 10 millones de habitantes o en ciudades muy grandes de más de 5 millones de habitantes. 

Según las previsiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la tasa de urbanización mundial se incrementará considerablemente en las próximas décadas, alcanzando el 59,7% en 2030 y el 69,6% en 2050; los antiguos y los nuevos centros urbanos absorberán la mayor parte del futuro crecimiento demográfico. Cabe la pregunta, ¿son mejores y más maleables las ciudades-Estado que los Estados-nación? 

FEMA contribuye al desarrollo de las megarregiones a través de su Programa de Mitigación de Peligros, mediante el cual, junto con el HUD, proporciona subvenciones para ayudar -a expensas de los contribuyentes- a las comunidades estatales y locales en la compra de propiedades ubicadas en áreas de alto riesgo de incendio, alto riesgo de inundación, alto riesgo de erosión y alto riesgo de deslizamientos de lodo. 

“Reurbanización” es otra palabra de moda importante y engañosa, ya que en realidad representa a un “gobierno desconocido” que, entre otras cosas, utiliza el dominio eminente para obtener beneficios privados, y no para “el bien mayor”, a pesar de las afirmaciones en sentido contrario. Otras organizaciones encargadas de promover el “desarrollo sostenible” y su corolario el “Nuevo Tratad Verde” son la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y el Instituto de Recursos Mundiales. 

2. BANCOS, CRIPTOMONEDAS, FMI y BM 

La compleja situación que ha ocasionado la pandemia del COVID-19 (Coronavirus) es un fenómeno digno de estudiar no sólo dentro de su dimensión médica-virológica, sino ya visto como un hecho geo sistémico que ha logrado, con sólo pocos meses, resquebrajar los tejidos más elementales de la globalización tal y como la conocíamos. 

Otrora en el siglo XIX existían cuatro núcleos importantes de poderío económico, a saber: británico, prusiano después de la guerra con Francia, estadounidense y japonés. Después de la segunda guerra Europea quedaban dos: capitalista de occidente y socialista soviético más sus satélites, luego de 1991 a 2008, un solo modelo. Hoy, con certeza podemos afirmar que la “recesión” no es más que una “transición” hacia un orden económico mundial desconocido, pero que a la luz parece ser no más que un Nuevo Yalta, un Nuevo Bretton Woods, un mundo financiero postliberal a punto de nacer. 

Con el término de “re-financiarización” se alude, en general, al re-ascenso de la importancia del capital financiero dentro del funcionamiento económico. La actividad financiera no sólo se expande vertiginosamente, sino que también altera su composición en términos de mercados, productos y agentes protagonistas. Estos cambios tienen la profundidad suficiente como para afectar a la lógica que rige el funcionamiento económico. 

En la mayor parte de las economías desarrolladas y en una parte de las subdesarrolladas, las empresas del sector no financiero, las familias y los gobiernos actúan sometidos a esa lógica propia del sector financiero. Como resultado, la actividad económica se “financiariza” y da lugar a numerosos problemas que provocan el debilitamiento de la demanda, la ralentización del proceso de acumulación y una reconfiguración social que perjudica a los trabajadores y beneficia al capital, particularmente a su facción financiera. Numerosos problemas que, finalmente, han desembocado en la actual crisis. 

El colapso global de esta pandemia ha hecho que el mercado bursátil haya descendido hacia cifras ni siquiera vistas en la última recesión global de 2008. El problema con este escenario es que, mientras que la última re-financiarización ocurrió con el default de la bolsa y la compra Chino-Europea de bonos y acciones, esta vez el mercado posee pérdidas valoradas en US$ 30 billones, y una vez que los rendimientos aumenten a pesar de las manipulaciones de la Reserva Federal, US$ 30 billones en el valor de mercado de los bonos desaparecerán en el aire. El valor de mercado de los bonos basura ya se ha desplomado en billones, y eso ni siquiera cuenta los billones perdidos en el capital de las pequeñas empresas, la banca en la sombra y otros activos no negociables. 

Luego, está la burbuja de activos más masiva de todas: bienes raíces. Millones de propiedades que alguna vez fueron valoradas en US$ 1.4. Millones, pronto volverán a una valoración más basada en la realidad de alrededor de US$ 400.000 o tal vez menos, lo que significa que US$ 1 Millón por propiedad se derretirá en el aire. Así que, una vez que el valor de mercado de los activos mundiales caiga en US$ 100 billones, el mundo quedará insolvente. Ahora bien ¿qué tal insolvente? 

Por ejemplo, las empresas cuyas acciones valdrían cientos de dólares ahora valdrán sólo decenas, los bonos que eran seguros ya no lo serán, y los bienes raíces tendrán suerte en retener al menos 40% de su valor actual. El gran dilema es que, si tenemos una repetición del 2008, los contribuyentes (en todas las dimensiones) tendrán que cubrir con la insolvencia de las élites financieras. 

Otro aspecto importante de la pandemia es el uso de técnicas de ingeniería social y psicología conductual tavistocknianas durante la “cuarentena global” se han producido medidas extremas de salubridad y resguardo, llegando incluso a aplicar la Ley Marcial en diferentes partes del mundo. ¿Qué tiene que ver esto con la pandemia? Sencillamente, la ruptura de las cadenas de suministro provocará un colapso. Los productos que vemos a diario son el resultado de una larga red de interconexión global de comercio y finanzas, logísticamente compleja. Con la quiebra sistémica, necesitarán controlar a una gran masa de gente desesperada que estará ya pronto desempleada, desahuciada, o desfalcada. 

El desgravamen de las deudas mundiales suma US$ 4.000.000.000.000.000, que como mencionaba unos párrafos atrás, tendrán que pagar los contribuyentes. Sabemos que, más allá de que el virus estuviese patentado por Pirbright Institute mucho antes del inicio de la pandemia, y que posiblemente el virus haya sido colocado durante los Juegos Militares celebrados en Wuhan en fechas de octubre de 2019, el objetivo de la difusión mundial de este brote viral es “reducir a la población a un mínimo de 500 millones y un máximo de 1.000 millones de habitantes”. 

¿Cómo lo harán? En palabras de Chomsky, el virus actúa afectando a mano de obra inactiva y desechable (ancianos), dejando con poco o sin efecto a la mano de obra 

calificada, por lo que se espera que bajo el argumento de la sobrepoblación y el cambio climático se puedan instaurar medidas globales de “adaptación y mitigación”. 

Ahora bien, los cambios políticos que acompañan esta despoblación deliberada serán drásticos: la mayoría de los Estados-nación desaparecerán tanto categorialmente como de facto. Europa, por un ejemplo a citar, es un calco de la URSS a finales de los 80 luego de que el Brexit concluye con la definitiva desanexión de UK. El importante foco en Italia también tiene una explicación: 114 bancos de Italia estaban ya en quiebra antes de la pandemia, lo que ahora facilita las vías para declarar un default. El caso de España es peor porque depende de la monarquía e importa más que lo que exporta, además que está supeditada a los designios de la UE. 

Estas transiciones, al menos en los últimos dos mil años las hemos visto entre el IV y el VI cuando se pasó el viejo orden al feudalismo, y los siglos XVI y XVII con el fin del feudalismo y el comienzo del capitalismo. Por eso hoy, puede que estemos en el comienzo del final del Sistema-Mundo-Capitalista. 

Lo que pocos han logrado ver es que, en el medio del desplome global de toda la arquitectura global financiera, las soluciones que en otrora podrían haber servido para desacelerar la estrepitosa caída, ahora no surtirán efecto. Sin embargo, varios analistas han concordado en que podría ser que el Bitcoin y otra serie de stablecoins puedan ser lo que esta vez “salven al mercado”. 

Una stablecoin es una criptomoneda que está anclada en varias monedas fiduciarias, metales preciosos, etc. Estas monedas atacan la inherente volatilidad del mercado de las criptodivisas, significando que la estabilidad de activos circulantes se sustenta en los bienes de reserva anclados (como el Bitcoin, moneda que se perfila como la moneda global de cambio para el 2025). 

Conclusiones 

Podemos concluir a grandes rasgos tres elementos nucleares que, en un período post-Covid puedan sufrir grandes cambios sistémicos: 

1. Re-financiarización global y un Sistema Económico Digital Global (SEDG): esto implica un cambio estructural en la noción de dinero, capital, finanzas y economía en una forma nunca antes vista. Las economías periféricas del Sur Global que surten a los parasitarios países del Norte Global han de sufrir los cambios provocados por la deconstrucción de las cadenas de suministro basadas en economías rento-extractivistas que mantenían en pie las bases del orden económico posterior a Bretton Woods y la industrialización. Mayormente, esto significa un gran problema para países “en vías de desarrollo”, quienes siguiendo el modelo desarrollista-moderno-Cartesiano, se han dado a la tarea de llevar a sus respectivos países a un estado de total desarraigo por la naturaleza y sus ecosistémicas dadoras, productoras y reproductoras de vida, cercenando cualquier vestigio de sociedad amalgamada con la Pacha Mama, Abya Yala, Tao, Gea, Ayanmọ. 

2. Supranacionalismo y la posible disolución de las soberanías nacionales: la idea de que órganos más allá del Estado-nación puedan determinar las pautas locales, regionales y nacionales de cualquier región cultural en el mundo, ya es sinónimo de alarma. La adopción de estas medidas bien podría significar (para más mal que bien), una voluntaria entrega de las soberanías nacionales de los países más vulnerados luego de la pandemia. Ya se han visto casos de solicitudes de préstamos al FMI, como el caso reciente de Venezuela e Irán quienes habríanse dado a la tarea de pedir 5.000 millones de dólares para mitigar la pandemia, estrategia de doble filo que nos narra una muy plausible dominación triangulada por las élites financieras globales. 

3. Leyes marciales, biopolítica y control de las relaciones socio-humanas básicas: Foucault en sus ensayos sobre la biopolítica nos habla sobre cómo puede operar la política dentro de las esferas más personales: nuestros cuerpos. Una epidemia global no es más que un somero ensayo de cuán perversas podrían ser las medidas a tomar por los centros hegemónicos a razón de perpetrar sus ínfulas írritas de control total, al punto de poder modificar las relaciones humanas desde la adopción de leyes marciales (autoritarismo desmedido), fragmentación de la “humanidad” a través de la disociación personal provocada por una cultura en “hipertexto” que, además de ser condición sine qua non para el novo ordo seclorum, también intersecciona la posibilidad de resistencia. Ergo, la normalización de medidas 

2 Virus secuestrando la vía exosómica. Se ha demostrado que muchos virus diferentes explotan la vía exosómica para ayudar en su infección, diseminación y patogénesis. Aquí se ilustran tres ejemplos. Se ha demostrado que el EBV, un virus dsDNA de la familia del herpes, exporta numerosos microARN virales (vmiRNA), mRNA virales, ARN codificantes no proteicos (EBERS), proteínas de membrana latente (LMP-1 y 2A) y la glicoproteína de la envoltura ( gp350). Del mismo modo, otros virus como el VIH, la hepatitis A, B y C también pueden empaquetar sus proteínas y ARN en exosomas. Para el VHA y el VHC, se ha demostrado que el ARN genómico de longitud completa está presente en los exosomas, que en el caso del VHC han demostrado ser infecciosos y capaces de producir partículas de virus. 

autoritarias globales como una “solución al problema” puede despersonalizar al humano, haciéndolo más vulnerable al control masivo de la élite mundial. 

Anexos adjuntos 

3 Micrografía de COVID-19 en el espacio de la membrana celular adherido por la proteína ACE-2. 4 Micrografía de Exosoma en una célula endotelial pulmonar, adherido por la proteína ACE-2. 

5 Comparación entre el mapa de tiempo real del COVID-19 (al 9/10/2020) y la distribución de redes 5G en el mundo para el 2020. Nótese la relación en proporción que poseen ambas cartografías. 

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